24 de febrero de 2010

RSE: Diferentes enfoques, un mismo objetivo



Como un aporte a la difusión de los diferentes enfoques y la evolución del concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), hemos querido incorporar algunas opiniones de reconocidos autores y personalidades internacionales sobre el tema, dentro de un contexto caracterizado por la necesidad de conjugar las actuaciones, requerimientos y responsabilidades de los tres grandes actores sociales: el sector estatal y/o gubernamental, el sector empresarial y la sociedad civil en su conjunto.


"La doctrina social de la Iglesia sostiene que se pueden vivir relaciones auténticamente humanas, de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, también dentro de la actividad económica y no solamente fuera o "después" de ella. El sector económico no es ni éticamente neutro ni inhumano o antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, deber ser articulada e institucionalizada éticamente."

"El gran desafío que tenemos, planteado por las dificultades del desarrollo en este tiempo de globalización y agravado por la crisis económico-financiera actual, es mostrar, tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos, que no sólo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social, como la transparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. Esto es una exigencia del hombre en el momento actual, pero también de la razón económica misma. Una exigencia de la caridad y de la verdad al mismo tiempo."

Su Santidad Benedicto XVI.
29 de junio de 2009.

"El tema, más que si hacer o no RSE, es ¿cómo hacerlo? Allí aparece como una cuestión central, la de la educación. ¿Cómo educar nuevas generaciones de líderes empresariales y gerenciales para que naturalmente y con plena eficiencia, construyan empresas responsables con sus empleados, respetuosas de sus consumidores, promuevan la preservación del medio ambiente, involucradas en los grandes problemas de interés colectivo, y que no tengan doble código ético, es decir que sean éticas en sus inversiones en países en desarrollo, como en sus sedes centrales."
Bernardo Kliksberg,
Asesor Principal
Dirección Regional del PNUD para América Latina.
enero 2004.

"Es verdad que se ha considerado por mucho tiempo que los objetivos económicos y sociales son distintos y a menudo compiten entre sí. Pero ésta es una dicotomía falsa. Representa una perspectiva cada vez más obsoleta en un mundo de competencia abierta basada en el conocimiento. Las empresas no funcionan aisladas de la sociedad que las rodea. De hecho, su habilidad para competir depende considerablemente de las circunstancias de los lugares donde operan."
Michael E. Porter y Mark R. Kramer.
Harvard Business Review América Latina,
diciembre 2002.


3 comentarios:

Fernando Legrand dijo...

Luis, me voy a permitir incluirte unos fragmentos de un gran libro del Buddhismo conocido como "Lo que el Buddha enseñó", que contiene las grandes enseñanzas que este Maestro legó a la humanidad, 2 mil años antes de la llegada de Jesús.
De este modo, pretendo brindar un modestísimo aporte ecuménico a estos "diferentes enfoques" que has elegido plantear.

En una ocasión Buddha tuvo un diálogo con un gran banquero llamado "Anathapindika", quien le construyó en su honor el monasterio de Jetavana. El Iluminado al hablarle de las cuatro clases de felicidad le dijo al banquero "que la felicidad económica y material 'no vale ni siquiera la décimosexta parte' de la felicidad espiritual resultante de una vida pura y sin faltas".
Y agrega Walpola Rahula, autor del libro, que "el Buddha consideraba al bienestar económico como un requisito de la felicidad humana, pero que no reconocía al progreso como real y verdadero, si éste era únicamente material y falto de un fundamento tanto espiritual como moral".

Un gran saludo,

Marisabel Peña de Crespo dijo...

Buenas tardes Luis. Como es usual, resulta refrescante leer tus post, así como las citas a las que haces referencia pues son punto motivador para la reflexión y producción de acciones para el bien convivir, definitivamente. Has introducido varios enfoques, diversas formas de aportar un sentimiento y una razón que nos llevan a imbrincar relaciones, en la familia, sociedad y organizaciones empresariales. Observo, que la excelencia o trascendencia humana no está reñida con el propósito económico que te lleva, de modo honesto y responsable, hacia la obtención de bienes materiales que aligeren o hagan más cómoda tu vida, brindando calidad en tiempo, para compartirlo o conciliarlo con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo, por ejemplo. Parte de esa complejidad es la que se construye desde dentro hacia fuera de nosotros mismos. Es el don de la fe religiosa que nos conecta con la Divinidad, valores y proncipios más excelsos para desplegar los carismas que poseemos, como la generosidad. Ese carisma nos lleva a lograr la ayuda real al necesitado y el acercamiento a la plenitud por el bien obrar, la solidaridad con los demás.

Muchas veces la complejidad la construimos desde nuestros temores, angustias y otros tantos sentimientos y emociones que emergen en este siglo. No obstante, tenemos la gran oportunidad de entrelazarnos y armonizarnos para el compartir desde la pluralidad y la convivencia.

Nuestro amigo Fernando hace referncias muy espirituales que nos enrrumban al anfiteatro de la humildad que no se aparta de la felicidad por dar y recibir en plenitud. Muy apropiada su cita y enriquecen este compartir.

Feliz comienzo de semana para todos!!!

Marisabel Peña de Crespo dijo...

Buenas noches Luis! Muy apropiados los fragmentos sobre los planteamientos hechos por Su Santidad el papa Benedicto XVI. El papa humano, misericordioso y con vocación de servicio, competencias y principios necesarios para practicar la RS. Encuentro dos miradas en los planteamientos hechos por el papa; uno relacionado con su función cristiana y eclesial, de fortalecer la fe, la convivencia y acercamiento a la paz. Por otra, la de un jefe de estado que se sitúa en las realidades económicas y de progreso global; todo soportado en la ética de todos los tiempos, tan necesaria en los basamentos y prácticas de RS. Saludos!