9 de marzo de 2015

Los Quijotes de la RSE





"Don Qujiote soy, y mi profesión la de andante caballería. 
Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. 
Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, 
y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. 
¿Es eso, de tonto y mentecato?"

Don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra 


Iniciamos nuestro post de hoy preguntándonos ¿tiene algún parecido nuestra realidad como promotores de responsabilidad social con el permanente quehacer y andanzas de Don Quijote?, ¿es que acaso no debemos enfrentar a diario nuevos obstáculos que, cual molinos de viento, nos cierran el paso por los caminos de la RSE, luchando contra su olvido, cansancio y/o agotamiento?

Con este objetivo en mente retomamos una de las discusiones más profundas dentro del entorno de la responsabilidad social durante el pasado año: ¿Estamos o no a las puertas de la desaparición de la responsabilidad social como concepto y fuerza motivadora de nuestras acciones personales, profesionales, empresariales y ciudadanas? ¿o se trata simplemente de su agotamiento?, como bien nos planteaba Perla Puterman en ¿Se agotó la RSE?, insistiéndonos en la necesidad de entender que la esencia de la responsabilidad social está en sumaRSE y no restaRSE para obtener mejores resultados, eliminando por completo la idea muy extendida de que ésta es sólo caridad, filantropía o una oportunidad para dar lo que sobra a fin de año.


Somos del criterio, y estamos totalmente convencidos de ello aunque nos tilden de Quijotes, de que no se trata de agotamiento, de cansancio o de estar considerando que la responsabilidad social ha sido una tendencia de moda más que próximamente será sustituida por otra, se trata más bien de mantener presente que la atención primaria de las cosas está en el origen, en las causas de los problemas y que cuando hablamos de responsabilidad social debemos ser consistentes con nuestro discurso, haciendo que nuestros pensamientos, palabras y acciones coincidan plenamente... La clave para seguir adelante está en lograr integrar estos tres aspectos y convertirlos en nuestro norte, en hacerlos parte integrante del día a día, dentro de una visión mucho más amplia, incorporándola de manera efectiva en nuestras propias agendas personales y en las de la alta dirección como un concepto medular del ADN corporativo y de la estrategia empresarial, asumiéndola como una cuestión cultural, un modo de actuar y de entender la interrelación de la empresa con un entorno cada vez más exigente, en el que ya no se rinden cuentas única y exclusivamente a los accionistas, sino que deben tomarse decisiones de consenso con todos nuestros stakeholders dentro de un nuevo marco basado en el manejo integral de las relaciones humanas, orientando esfuerzos hacia la adopción de metas empresariales compatibles con los tres vértices del desarrollo sostenible: valor social, valor económico y valor medioambiental.

Con base en ello, destacamos algunas frases que durante 2014 generaron, porqué no decirlo, algunas confrontaciones entre diferentes actores de nuestra comunidad virtual, las cuales consideramos de gran interés para replantearnos el futuro de la responsabilidad social:


"Si las empresas omiten aspectos relevantes para los grupos de interés, si no tienen puntos de vista críticos en sus informes de sostenibilidad, si no integran la sostenibilidad en su modelo de negocios, si dicen una cosa y hacen otra, si no reportan su contribución al bien común, ¿son carencias de la RSE o de su implementación por parte de las empresas? ¿Si la RSE no es parte del modelo de negocio de la empresa, es eso culpa de la RSE?"

Diciembre 2013

"Es difícil que la responsabilidad social avance si los gobiernos son indiferentes, si la sociedad civil se desentiende, si las empresas responsables no informan, si los consumidores no se enteran o si se enteran no actúan en correspondencia, si los medios no se interesan por el tema, si los grandes compradores se desentienden de su cadena de valor, si los mercados financieros no penalizan a las irresponsables y benefician a las responsables."

Noviembre 2014

"Es hora de hacer balance y de hacerlo abiertamente, abordando la cuestión nuclear: ¿Está sirviendo la RSE para transformar la cultura interna de la empresa, integrando en su gestión una visión amplia de sus impactos y sus responsabilidades para con la sociedad? ¿O por el contrario y en el fondo, todo está siendo un gigantesco engaño para hacer marketing social y buscar simplemente mejorar la reputación corporativa?"

"Hoy debo decir que estoy bastante decepcionado. La confusión conceptual entre RSE y acción social es general y, desgraciadamente, no para de crecer; la difusión social de la idea sigue siendo muy baja en la población, y sigue habiendo una formación insuficiente y una baja concienciación en los dirigentes de las empresas. Muchas buenas prácticas de RSE conviven en la misma empresa con vulneraciones flagrantes de legislación laboral o social. Se están haciendo rutinarias las actividades de RSE, hasta el punto de subcontratar la elaboración de las memorias. La implantación de esta cultura empresarial no ha pasado la barrera de las grandes compañías (y no de todas) a la mediana y pequeña empresa. No hay RSE en las Administraciones Públicas, y el discurso político favorable a la empresa sostenible brilla por su ausencia."

Ramón Jáuregui 
Más leyes para una verdadera RSE 
Noviembre 2014
"La moralina ha ganado la batalla de manera aplastante en una buena parte de la responsabilidad social. No es posible abanderar altos valores éticos perteneciendo a grupos o colectivos en los que se práctica el sectarismo, se crean células con ánimo pandillero para influenciar negativamente a terceras organizaciones, se miente y manipula con descaro o se utilizan medios de organizaciones sin ánimo de lucro o asociaciones para enriquecerse o hacer negocios lucrativos utilizando la información disponible, no obstante, es algo habitual, y en este sector funciona como lo hace en aquellos otros que mencionaba al principio del artículo. Aún así, es posible y deseable que gracias a este aire regenerador que comienza a soplar las cosas vayan cambiando. Se puede engañar a todo el mundo una vez y a muchos algunas veces, pero lo que no se puede es engañar a todo el mundo todas las veces. Las influencias hay que ejercerlas de forma positiva, es cuestión de sentido común, los adalides de las influencias negativas nunca han terminado por triunfar en sus cometidos porque nadie quiere estar continuamente recibiendo impactos biliares del prójimo por muy amigo que lo considere."
"La sociedad necesita que las organizaciones sean socialmente responsables, pero desafortunadamente será un proceso más lento del que sería deseable, debido al panorama en el que incomprensiblemente nos encontramos." 

"... esté dormida, aletargada, en reposo, anestesiada o en penitencia o lo que sea, hay que hacer algo para rescatar el significado de la RSE, y ese algo depende de nosotros, cuando digo nosotros, no solo me refiero a ustedes y a mí, me refiero a todos aquellos que de una u otra forma tenemos un rol en el tema, bien sea como consumidores, como empresarios, como consultores, proveedores, clientes o simples ciudadanos. Y termino con lo dicho por (José) Almagro, “debemos ser capaces de resetearnos y de resetear las empresas y las instituciones. Sin responsabilidad social no hay futuro.”

Cerramos nuestra reflexión de hoy con las palabras de dos grandes referentes de la responsabilidad social: Sus Santidades los Papas Juan Pablo II (1920-2005) y Francisco, en su condición de máximos líderes de la Iglesia Católica: