27 de enero de 2010

RSE: Un nuevo enfoque para la PYME



La Pequeña y Mediana Empresa (PYME) es reconocida internacionalmente como uno de los sectores de mayor impacto en la generación de empleos, de inversiones y de bienestar social, representando un elemento dinamizador de las economías nacionales al propiciar un desarrollo equilibrado y sostenible, absorbiendo las presiones generadas por las variaciones de la oferta y la demanda. La PYME representa un eslabón determinante en la integración efectiva de la cadena de valor, permitiendo el desarrollo de esquemas asociativos y redes de cooperación con la gran empresa, sus proveedores y clientes, aprovechando al máximo las ventajas del concepto de economías de escala.

Dentro de este contexto, surge la necesidad de adoptar una nueva visión estratégica de negocios para la PYME, basada en la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y el desarrollo sostenible, convirtiéndola en un motor de desarrollo económico, pero de una manera ética y socialmente responsable, sin priorizar el beneficio o la utilidad de la inversión sobre aspectos reprochables desde el punto de vista social. Sin embargo, aún cuando el tema de la PYME pareciera estar presente en casi todos los foros de discusión iberoamericanos, su tratamiento bajo la óptica de la RSE como estrategia para el desarrollo sostenible es aún muy incipiente, incluso para los organismos multilaterales de promoción del desarrollo que hacen vida activa en la región, desde los cuales deben tenderse puentes de apoyo institucional a las PYMEs que promuevan su fortalecimiento competitivo, dentro de un marco de respeto por los valores éticos, las personas, la comunidad y el medio ambiente.

La adecuación de las PYMEs a los nuevos esquemas globales en materia de RSE no puede ni debe ser considerada como una moda pasajera de gestión empresarial, o una técnica de mercadeo con causa para la obtención de beneficios de imagen, sino como un elemento estratégico del cual dependerá en buena medida su permanencia dentro de los mercados, su rentabilidad y crecimiento a mediano y largo plazo, al tiempo que les facilita su proceso de integración con el entorno, convirtiéndose en el más importante de sus activos empresariales. Este proceso de adecuación debe sustentarse, fundamentalmente, en los siguientes aspectos:
  1. Aprendizaje y desarrollo de nuevas habilidades y competencias.
  2. Ética y buen gobierno corporativo.
  3. Cambio organizacional.
  4. Competitividad.
  5. Identidad y sostenibilidad.
  6. Relaciones con sus grupos de interés o "stakeholders".
Hoy más que nunca, las PYMEs están conscientes de que la inversión en RSE les genera un alto valor agregado, por lo que requieren orientar sus esfuerzos hacia la adopción de metas empresariales compatibles con los tres vértices del desarrollo sostenible: valor social, valor económico y valor medioambiental, preservando recursos ambientales y culturales para las nuevas generaciones, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales.


1 comentario:

Carlos Javier dijo...

Hola Luis:

Es un tema complejo, trataré de estructurar algunas ideas al respecto, aunque se bien que me quedaré corto.

Estoy completamente de acuerdo con Antonio Vives, la primera responsabilidad social de una empresa "es ser rentable". Si no lo es, se acaba la empresa, se pierden empleos, se pierden tributos, etc, etc, etc.

Parte de la idea que una MiPyme sea rentable, pienso va de la mano de que los empresarios tengan en claro que su empresa no tiene porqué ser su caja menor. Supongo que esto no requiere mayor explicación.

Para ser rentable también es necesario que los empresarios empiecen a desarrollar estrategias que giren en torno al uso eficiente de los recursos con que cuentan: aprender a usar y reusar sus recursos sin que esto implique una merma en la calidad de los bienes o servicios que ofrecen, al fin y al cabo, de eso se trata el concepto de "eficiencia" en sentido económico, no? (ámbitos de relaciones con los clientes y manejo medioambiental de la RSE).

También, la rentabilidad va de la mano con la competitividad, un tema en el que juega un rol fundamental la relación que tenga el empresario con su más importante stakeholder: sus trabajadores.

Imagina por ejemplo cuán productivo puede ser (y en consecuencia cuánto puede afectar la competitividad de una empresa) un trabajador que tenga la cabeza llena con los problemas de drogadicción que pueda tener uno de sus hijos.

En fin... son un montón de cosas, y como te dije, me quedé corto... de tiempo.

Espero que tengamos oportunidad de seguirlo charlando.

Saludos!