19 de noviembre de 2014

Venezuela: Unas líneas para la reflexión...



Desde nuestros inicios en las redes sociales hemos estado comprometidos con la responsabilidad social, con la promoción de una mejor sociedad, mucho más justa e inclusiva, en donde la tolerancia, la convivencia y el respeto sean el norte. Hoy, frente a la difícil y triste realidad que nos toca vivir como venezolanos, debemos mantener presente que el ser socialmente responsables nos obliga a NO callar cuando se están violando de manera descarada y reiterada los derechos humanos, cuando se nos criminaliza por ejercer nuestro derecho constitucional a la protesta, por pensar diferente y querer un mejor futuro para nuestro país y nuestros hijos, cuando se nos habla de paz y se nos atropella con violencia, represión y barbarie. Ser socialmente responsables es estar comprometidos con la ética, con los principios elementales de la dignidad humana, con la verdad... ¡esa es la verdadera dimensión y alcance de nuestro concepto de responsabilidad social!!

La única vía que tenemos para asegurar el desarrollo social en armonía está precisamente en el estricto apego a los principios y valores fundamentales de la ética, la moral, la integridad, el compromiso y la responsabilidad de todos, pero sobre todo en dos aspectos que consideramos medulares en todo comportamiento social: la tolerancia y el respeto, los cuales lamentablemente hemos venido perdiendo, o sencillamente ignorando, en nuestra Venezuela de hoy. La tolerancia y el respeto son garantes de la libertad, de las ideas, creencias, formas y maneras de pensar y de hacer las cosas, aún cuando éstas puedan ser muy diferentes a las nuestras, siendo precisamente en esa diversidad donde se crecen y se fortalecen las sociedades, cuando reconocemos que enfrentamos diferencias que significan una preocupación común, pero que nos impulsan a la búsqueda de una zona de conveniencia mutua, con margen para el bien colectivo, el respeto y el entendimiento entre todos.

Hace algunos años, en un artículo que titulábamos "¿Que es ser venezolano?", afirmábamos: "Si de algo podíamos presumir como sociedad era de esa extraordinaria capacidad para compartir, abriendo de manera sincera, sin prejuicios ni discriminación, mentes, corazones y hogares a todo aquel que pudiera requerir nuestro apoyo para hacerle frente a las dificultades, siempre con alegría y una sonrisa en el rostro, con ánimo y disposición, sin importar su color, su origen o condición... pero ¿qué nos pasó?, ¿qué sucedió?, ¿por qué ahora pareciera que es más importante saber y recalcar a qué raza pertenecemos que el sentirse venezolano?, ¿es que acaso no era suficiente con dividirnos de acuerdo con nuestra orientación política?".

Hoy, la pregunta se mantiene vigente, pero la respuesta sólo está en la disposición y el compromiso que asumamos en nosotros mismos para salir adelante...

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